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Kacy Y El Mundo De Los Dulces






Kacy parecía una típica niña de 7 años. Tenía muchos amigos, se la pasaba jugando en el patio y le encantan los dulces, toda clase de dulces: chocolates, paletas, bombones, bizcochos, lo que te puedas imaginar. Su mamá constantemente la regañaba porque decía que comer demasiados dulces era malo para su salud y podría enfermarse. Pero a Kacy se le hacía muy difícil resistirse a ellos, sobre todo cuando iba a casa de su abuela Tata que siempre le tenía una gran cantidad de golosinas y le preparaba galletas horneadas.

Un día, mientras estaba en casa de su abuela Tata buscando en la cocina si quedaban galletas, encontró una llave dorada con una forma extraña, nunca antes la había visto, así que fue a preguntarle a su abuela, de que se trataba.

Cuando Kacy la cuestionó, abuela Tata parecía nerviosa.

- Kacy, hay algo que debo confesarte pero debes prometer que no le dirás a nadie. Esta llave es mágica y te puede llevar a un mundo muy lejano.
- ¿A dónde, abu?
- Se llama El Mundo De Los Dulces.
- Ay, abu, dejate de cosas.
- No son mentiras, Kacy, se que es difícil de creer así que te lo voy a demostrar.

Abuela Tata agarró la llave y dirigió a Kacy hasta una puerta que quedaba en la parte de atrás de la casa, nadie sabía lo que había allí, Kacy siempre pensó que era algún cuarto donde la abuela tenía sus cosas privadas.

- ¿Recuerdas el cuarto que siempre te dije que nadie podía entrar? Pues ahora entraremos.

Pero el cuarto, no era un cuarto realmente. Tan pronto, Kacy atravesó la puerta lo que vio fueron arboles de algodones de azúcar y paletas, flores de malvabizcos, calles de caramelo y hasta las casas parecían estar hechas de dulces.

- Abu, ¿acaso eres una bruja?

La abuela rio un poco

- No querida, pero como se de este lugar, es un secreto. Ven, prueba un poco de este arbol.

Kacy arrancó un pedazo de algodón de azúcar de uno de los arboles, también comio varias flores de malvabizcos, rompió una pared de una casa que estaba hecha de chocolate y bebió del lago de malteada de fresa. Kacy había comido tanto que ya sentía que no podía ni caminar.

- He comido tantos dulces, que siento que voy a explotar.

- Espera, aun falta que pruebes rocas de caramelo, gusanos de menta, sillas de galleta…

Kacy sentía que todo le daba vueltas. No queria ni pensar más en dulces, de pronto cerró sus ojos y cuando los abrió de nuevo, ya no se encontraba en El Mundo de los Dulces sino que estaba en su cuarto, acostada en la cama y sobre ella, varias envolturas de caramelos.
Ahora Kacy lo entendía todo; había comido tantos dulces que se quedó dormida y soñó que estaba en un Mundo de Dulces.

- Creo que no volveré a comer tantos dulces – se dijo a si misma.


Y COLORÍN COLORADO ESTE CUENTO SE HA ACABADO.





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